EL MERCURIO. Familias de las zonas adyacentes al Gran Santiago gastan un tercio del presupuesto familiar en locomoción

Las 18 comunas rurales de la Región Metropolitana viven el infortunio de ubicarse demasiado cerca del Gran Santiago: no solo por su proximidad padecen una mala calidad del aire y el constante éxodo de fuerza laboral a la capital, sino que también las más de 300 mil familias que habitan en ellas llegan a gastar sobre el 30% de sus ingresos mensuales en transporte.

En promedio, los viajes de ida y vuelta, además del pago de un bus del Transantiago o del metro, cuestan $3.500 para cada persona. En tiempo, pueden pasar más de tres horas en un bus. Y por lo general, en máquinas antiguas, con poca comodidad.

“Aquí hay una desventaja económica brutal. La mayoría de nuestras comunas son dormitorio. Para quienes no viajan en bus, está el problema de la congestión en las autopistas y el pago del peaje”, explica José Miguel Arellano, alcalde de Padre Hurtado y vicepresidente de la Asociación de Municipalidades Rurales (Amur), que agrupa a estas 18 comunas.

El problema resurgió esta semana tras el anuncio de la Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE) de postergar los trenes a Melipilla y Batuco y retrasar hasta febrero el expreso a Nos y Rancagua. Esas iniciativas, según el alcalde de Talagante, Raúl Leiva, presidente de Amur, eran una esperanza para sus vecinos. “Exigimos que esos trenes se hagan porque queremos transporte a un precio justo. Nos sentimos castigados también por la congestión de la Autopista del Sol y los peajes”, afirma.

Zonas de exclusión

Con el fin de resolver este problema, el Ministerio de Transportes inició un estudio para implementar un perímetro de exclusión en esas zonas. Así, el Estado puede regular las condiciones de operación, exigir mejoras y, a cambio, subsidiar las tarifas. En una declaración, el seremi de Transportes, Matías Salazar, señaló que esa solución comenzará con el eje de la Ruta 78, “que concentra la mayor cantidad de buses”.

El ex coordinador de Transantiago Raimundo Cruzat es partidario de ir más allá. “Tenemos que avanzar en un subsidio a la demanda y buscar nuevas oportunidades de integración, que incluyan, por ejemplo, a los colectivos. También hay espacios para integrar a Colina y Lampa al Transantiago”.

Según el intendente Claudio Orrego, la idea solo debe ser evaluada en las comunas ubicadas en el borde del Gran Santiago.

Rodrigo Troncoso, especialista de LyD, recomienda prudencia antes de sumar nuevos servicios al Transantiago: “Puede ser complicado desde el punto de vista fiscal o aumentar la evasión con servicios que hoy no tienen. Pero eso no le quita responsabilidad a la autoridad de mejorar los accesos a la ciudad”.

Los alcaldes también reclaman que este año la intendencia no les entregó completamente los $26 mil millones contemplados en la ley espejo del Transantiago, que retribuye a regiones los montos que asignan al sistema. Ante ello, ayer Orrego resolvió entregar los recursos.

Intendente pide avanzar en trenes Claudio Orrego lamentó la postergación de los proyectos a Melipilla y “a Tiltil” (como define al proyectado hasta Batuco). “Espero que la evaluación ambiental y los diseños de ingeniería avancen”, afirma.

Fuente: El Mercurio

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