Expertos aseguran que se debe garantizar el acceso a los bienes y servicios urbanos, además de considerar que la ciudad es un derecho para todas las personas. Transporte público es el principal problema de acceso.

Transporte, servicios y mobiliario urbano son las principales necesidades de las 18 comunas rurales de la Región Metropolitana, las que muchas veces son dejadas de lado por parte del organismo público debido a la falta de planificación y el enfoque generado hacia otras zonas del paí­s.

Es por este motivo que en agosto de 2006 se creó la Asociación de Municipios Rurales de la Región Metropolitana (AMUR), organismo que se encarga de gestionar las necesidades de los habitantes de los sectores apartados de la zona centro, siendo el sistema de transporte uno de los temas más demandados por las comunidades. “Creamos esta asociación porque los planes, programas y desarrollos urbanos no consideraban a las zonas rurales, entre ellas Transantiago. Se hace un sistema de transporte público para la Región Metropolitana, sin embargo, no fueron consideradas las 18 comunas rurales que pertenecen a esta”, explica Cristián Balmaceda, alcalde de Pirque y presidente de AMUR.

Balmaceda sostiene además que entienden que las zonas rurales tienen un número menor de habitantes que los que se encuentran en los polos urbanos, pero el gran tema que tienen que enfrentar es el valor de los pasajes de transporte público, lo que inevitablemente genera problemas de conectividad y falta de inclusión urbana. “Con los valores que tenemos, le cuesta moverse a la gente. Considerando que la gran mayorí­a de los habitantes de nuestras comunas terminan trabajando en alguna de las comunas de Santiago. Viajar desde Melipilla, San Pedro o Til Til al centro por un valor cercano a los $2.500 el pasaje va muy en desmedro de los fondos familiares”, señala Balmaceda.

Alberto Texido, académico de la Universidad de Chile y presidente del Colegio de Arquitectos, comenta que la mejora de la conectividad, que es un proceso creciente en Chile, es una de las maneras en las que se puede mejorar las condiciones de accesibilidad a servicios a las zonas rurales de la Región Metropolitana. “En condiciones rurales se deben garantizar, al igual que a cualquier ciudadano del país, las posibilidades de acceder a los servicios urbanos y al derecho a la ciudad que tiene un habitante que necesita un lugar donde comprar sus alimentos, agua potable, alcantarillado para que no haya enfermedades, energía y obviamente la accesibilidad por medio de rutas aptas, además de salud, educación, espacios públicos y otras condicionantes propias de lo rural”, manifiesta Texido.

Expansión acelerada

Según datos del Instituto Nacional de Estadí­sticas (INE), la población rural de la Región Metropolitana equivale al 2,9% del total de su territorio, mientras que cifras de AMUR estiman que las 18 comunas que componen a la organización, representan un 85% de las reservas de territorio urbanizable de la zona central del país. Este último punto ha provocado algunos problemas en los sectores rurales, sobre todo por la expansión acelerada de su población debido a la migración.

“Cuando uno piensa en comunas como Colina, Melipilla, Buin y Paine, se puede concluir que realmente han sido expuestos a una transformación muy rápida. Han recibido la llegada de nuevos residentes de mayores ingresos, lo que ha provocado una gran diferenciación entre los habitantes previos y estas nuevas personas”, dice Jonathan Barton, experto en especialidad urbana del Instituto de Estudios Urbanos de la UC.

El investigador explica que esta mezcla de grupos socioeconómicos ha generado una diferenciación entre la población local y los nuevos habitantes de las comunas rurales: “acá se están mezclando grupos socioeconómicos, uno que resuelve sus propias necesidades a través de la vía privada y el resto que tiene que hacerlo por medio de financiamiento municipal, salud y transporte público. Ese es el contraste que se manifiesta en esas comunas, pero es un problema estructural de la sociedad chilena. Hay que ver como no reproducir ese modelo de segregación física y espacial en la periferia de la ciudad”, dice Barton.

Situación que profundiza los problemas de acceso a servicios, movilidad e infraestructura en estas comunas, sobre todo por la falta de autonomía de los municipios para decidir cómo desarrollar sus territorios: “hay que hacer un trámite gigantesco para instalar un supermercado, por ejemplo, hay que pedir cambio de uso de suelo, pasar por el Ministerio de Agricultura y Vivienda, un trámite que demora uno o dos años, por tanto las empresas se aburren y prefieren no invertir. Hay cosas que debieran poder ser autorizadas directamente por los municipios, nosotros somos los que mejor sabemos dónde se requieren los servicios, afirma Balmaceda.

El desafío de conectar los sectores rurales

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